💭[Training for Business | #Reflexionlunes]. No lo conocía❕❕ pero después de analizar el resultado del experimento ⚗️ me vi en la necesidad de educar a mis hijos 👶 de manera diferente. ¿Por qué?

Quiero empezar el año 2020 contándote uno de los experimentos que más me impresionó leer, y antes quiero pedirte perdón si eres de las personas que me conocen ya que seguro que te lo habré contado pero no tengo duda que es interesante volver a meditar sobre sus conclusiones.

¡¡¡¡Voy a ello!!!!.

En los años 60 apareció un anuncio curioso en un periódico de Estados Unidos, en el se anunciaba que se pagaban 4 dólares por una hora de tu tiempo para participar en un estudio de memoria.

A los participantes se les decía que estarían ayudando en un “experimento de aprendizaje”.

Lo que a los participantes se les contó fue que desempeñaban el papel de un “maestro” que tenía que hacer preguntas al “aprendiz”, y cada vez que el alumno respondía de manera incorrecta o no respondía, el profesor tenía que presionar un interruptor para darle una descarga eléctrica, incrementando la potencia cada vez más.

Los “aprendices” eran actores a los que se había pagado para representar este papel de sufrimiento por las descargas eléctricas que recibían, ya que en realidad, las descargas eléctricas eran mentira. A medida que se aumentaban las descargas, sus gritos de dolor se hacían más fuertes.

Gritaban, pegaban golpes contra la pared y dejaban de responder a preguntas.

Lo interesante fue que, gran parte de las personas llevaban las descargas a niveles que hubieran sido mortales si llegaran a ser reales. Y, a pesar de eso, la mayoría de las personas seguían incrementando la potencia de las descargas.

Al principio, las descargas comenzaron de forma inofensiva (15 voltios), pero el experimento en su punto final llegó a un 65% de los participantes llevando las descargas hasta los 450 voltios ¡¡¡¡Impresionante!!!!.

El experimento de Stanley Milgram es una de las mejores referencias de la programación biológica de los seres humanos y el impacto que tiene la autoridad.

Se ha replicado este experimento varias veces y los resultados han sido similares


 Las conclusiones de los expertos a la conducta de obediencia de la mayoría de los seres humanos ante cualquier autoridad es que social y evolutivamente no hemos sido preparados para cuestionar las órdenes.

Desde que nacemos obedecemos instrucciones que nos son dadas por nuestros progenitores, maestros y posteriormente jefes. Se nos enseña desde la infancia el respeto hacia todo aquello que representa la autoridad y, sobre todo, hacia quien viste algún tipo de uniforme – ya sea un traje militar, policial o una bata de médico -.

Estas son las razones principales por las que en su gran mayoría, y salvo contadas excepciones, las personas acatamos órdenes e instrucciones de quienes creemos que están por encima nuestro sin cuestionarnos si lo que nos están ordenando es injusto o si atenta contra nuestros principios ¡¡¡WOOOOW!!!


Aquí te dejo una explicación audiovisual del experimento y sus conclusiones: Video Experimento
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